Pobreza Energética en España

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¿Qué es la pobreza energética?

La pobreza energética es la incapacidad de un hogar de satisfacer una cantidad mínima de servicios de la energía para sus necesidades básicas, como mantener la vivienda en unas condiciones de climatización adecuadas para la salud (18 a 21ºC en invierno y 25ºC en verano, según los criterios de la Organización Mundial de la Salud).

Datos más relevantes

% de hogares españoles incapaces de mantener su vivienda a una temperatura adecuada durante la estación fría 
(5,1 millones de ciudadanos)

¿De qué factores depende la pobreza energética?

Precios elevados de la energía

Los costes de la energía han aumentado en España en los últimos años. En concreto, el precio de la electricidad se ha incrementado un 73% desde 2008 hasta 2014 y el del gas un 67%.

En 2014, dentro de la Unión Europea, España fue el cuarto país con la energía eléctrica más cara y el tercero en el caso del gas natural.

Precios elevados de la energía ponen en dificultad a una proporción apreciable de hogares españoles que no pueden satisfacer sus necesidades energéticas.
 

Bajos ingresos del hogar

En 8 años, los ingresos del hogar medio en España siguen en niveles similares a los de 2006, pero el gasto medio en energía, se incrementó entre un 40-50%.

Al tener menos ingresos:
  1. Se reducen los gastos en otros bienes, servicios y necesidades del hogar, puesto que los costes de la energía suponen un porcentaje elvado de sus ingresos.
  2. Los hogares no encienden la calefacción, por lo que habitan en hogares insalubres en los que la temperatura es inadecuada, pudiendo repercutir gravemente en su salud

Calidad insuficiente de la vivienda

El parque de viviendas de España está compuesto por cerca de 25 millones de viviendas. Es responsable de un 17% del consumo final de energía y del 25% de las emisiones de CO2 del país. El aislamiento deficiente de muchas de las viviendas conlleva un gasto mayor de energía en el hogar.
Si bien la rehabilitación de edificios se muestra como la solución a largo plazo de la pobreza energética y su promoción está alineada con otras políticas, existe la percepción de que los mecanismos puestos en marcha no están siendo suficientes para promover la rehabilitación de edificios, pese a la existencia de fondos.

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Porcentaje de Incremento del precio de la energía eléctrica
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Porcentaje del Incremento del precio del gas natural
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Personas que dedican más del 10 % de sus ingresos familiares al pago de las facturas energéticas (2 veces más que la mediana)

% de hogares españoles con retraso en el pago de las facturas en 2014
(4,2 millones de personas)

Porcentaje de hogares con una temperatura inadecuada (Unión Europea)

Bulgaria41%
Italia16%
España11%
UE-2710%
Alemania6%

Soluciones a la pobreza energética

La puesta en marcha de una estrategia estatal en torno a la lucha contra la pobreza energética que observe la evolución del fenómeno, plantee medidas y las evalúe, permitiría implicar a todos los agentes, generar el debate social adecuado, y reunir las voluntades necesarias para coordinar medidas entre administraciones y agentes de políticas sectoriales diferentes (social, ambiental, energética, vivienda, sanitaria, etc.). Asimismo, ayudaría a que otras administraciones, a partir de un marco común armonizado, puedan desarrollar sus propias estrategias en el ámbito de sus competencias.
Uno de los retos de este proceso estratégico sería combinar medidas a corto plazo, que ayuden a paliar la situación de emergencia de determinados sectores más vulnerables, con otras medidas más a largo plazo, que mitiguen la pobreza energética del presente y reduzcan la vulnerabilidad de la población a esta problemática.

El bono social eléctrico constituye una medida paliativa que proporciona un descuento en la factura eléctrica a determinados grupos sociales vulnerables. Con él se pretende evitar que se produzcan impagos y por tanto,  que derive en potenciales cortes no deseados de suministro que sitúen al hogar en una situación más grave y al borde de la exclusión social. 
La reciente reformulación del bono social ha generado debates que deben abordarse, ya que ha definido nuevos grupos sociales para su asignación, incorporando criterios de renta y límites de consumo para su aplicación.
Por ello, existe un profundo debate sobre si los nuevos grupos beneficiados son realmente los colectivos sociales más vulnerables y sobre si están ajustados a la realidad del problema. Además, la necesidad de encontrar mejores y más eficientes mecanismos de aplicación o acreditación de requisitos o su ampliación a otros suministros energéticos domésticos se añaden al análisis de esta medida.
La solución más adecuada a largo plazo es la rehabilitación energética de las vivendas, sin embargo, son muchos los hogares en pobreza energética que no pueden esperar la llegada de estas medidas más estratégicas. Herramientas como el bono social o las ayudas de entidades asistenciales consiguen evitar que ciertos hogares entren en situación de impago y se enfrenten a la desconexión. En este grupo de medidas paliativas también se encontrarían todas aquellas que minimizan el problema, aunque no le den una solución estructural, como por ejemplo el apoyo con rentas mínimas, la provisión de otras necesidades básicas en la vivienda como la alimentación o las pequeñas medidas de microeficiencia, que pueden hacer un poco más habitable el entorno donde viven. Potenciar redes como el PICE contribuyen también en gran medida a transmitir ciertos conocimientos sobre una mejor gestión de la energía, a optimizar sus facturas y, en definitiva, a mejorar la vida de las personas que habitan en estas viviendas.
Los programas de financiación de rehabilitación integral de edificios, de regeneración y de renovación urbana están siendo claves para iniciar un proceso que permita minimizar la demanda energética de los edificios, mejorar la eficiencia de sus instalaciones, además de apostar por fuentes de energía alternativas y renovables. Con todo ello, se reduce la vulnerabilidad energética de los hogares. 
Pero queda mucho trabajo por hacer. La adecuada aplicación de fondos europeos, del fondo nacional de eficiencia energética y de aquellos instrumentos que se puedan derivar de políticas específicas de vivienda (por ejemplo, el próximo ejecutivo deberá revisar el Plan Estatal de Fomento del Alquiler de Viviendas, la Rehabilitación Edificatoria, y la Regeneración y Renovación urbanas, 2013-2016.) o de las políticas de cambio climático, deben mantenerse en el tiempo. El objetivo es iniciar procesos de rehabilitación a gran escala y optimizar procedimientos con el objetivo de superar las barreras que se vayan detectando.

Recursos informativos y formativos

Tribunas

Artículos de opinión de distintas instituciones y expertos

Videos

Distintos recursos multimedia sobre pobreza energética

Estudios

Estudios de la pobreza energética y otros análisis relacionados
Semana Europea de la Pobreza Energética
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ACA en el Observatorio Europeo de Pobreza Energética

La Asociación de Ciencias Ambientales es uno de los colaboradores del Observatorio Europeo de la Pobreza Energética (EPOV). El proyecto está liderado por la Dra. Harriet Thomson y el profesor Stefan Bouzarovski, de la Universidad de Manchester, y responde a un licitación de la Comisión Europea abierta en mayo de 2016 (ENER/2015/B3/507-2).
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